La presse internationale reprend l'interview du fils de Sakineh par Bernard-Henri Lévy (Espagne, Italie, USA…)

SAKINETL’interview par Bernard-Henri Lévy de Sajjad, le fils de Sakineh Mohammadi Ashtiani, a fait le tour du monde. Je ne compte plus les citations, reprises, reproductions dans la presse internationale que nous avons reçues, ici, à Long Island. Je n’insisterai que sur trois d’entre elles car il s’agit de journaux que suivent les lecteurs de ce site et nos amis Facebook. Dans l’ordre, El Pais de Madrid, le Corriere della Sera de Milan et, bien sûr, le Huffington Post dont la directrice, Arianna Huffington, a tant fait, ici, aux USA, pour nous mobiliser pour Sakineh.
Liliane Lazar.

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logo el paisVersion Espagnole :

Una red iraní de ‘blogueros’ y defensores de los derechos humanos ha facilitado esta entrevista telefónica entre el joven y el filósofo francés Bernard-Henri Lévy, impulsor de la movilización mundial para salvar a Sakineh Ashtianí.
Pregunta. ¿Dónde se encuentra en este instante?
Respuesta. En Tabriz, la ciudad en la que mi madre está encarcelada. Estoy en la calle. Le llamo desde un teléfono móvil.
P. ¿Cree que podemos hablar tranquilamente?
R. Creo que sí. Cambio muy frecuentemente de número para tratar de escapar a las escuchas telefónicas. Veamos.
P. ¿Cómo son las autoridades con usted? ¿Le presionan? ¿Le intimidan?
R. Sí, por supuesto. Los servicios secretos me han convocado dos veces, pero no he ido. De momento, no me han detenido.
P. No sabemos nada de usted, Sajad. ¿Quién es usted? ¿Qué hace?
R. Tengo 22 años. Soy el hijo mayor de Sakineh. Trabajo de 6 de la mañana a 11 de la noche como revisor en los autobuses urbanos. Por lo demás… todos mis pensamientos, toda mi voluntad, están centrados en un único objetivo: salvar a mi madre.
P. Hablando de eso, ¿cómo ve ahora mismo la situación?
R. He pasado por momentos de desesperación. He escrito muchas veces a las autoridades. Pero me han respondido con un silencio total. Desde hace unos días, con la movilización que iniciaron ustedes, estoy recobrando un poco de esperanza.
P. ¿A su madre le han informado de esta ola mundial de solidaridad y amistad?
R.Sí, se lo dijimos en las pocas visitas a las que tenía derecho. Se alegró mucho. Y les dio las gracias.
P. Está hablando en pasado. ¿Por qué? ¿Cuándo fue su última visita?
R. Justo antes de las supuestas confesiones televisadas. Hasta ese momento la veíamos una vez por semana, todos los jueves. Y desde entonces, nada. Ni mi hermana ni yo. Ni los abogados. Esta misma mañana, como es jueves, he ido a la cárcel. Pero el guardia me ha dicho: « La señora Ashtianí tiene prohibido todo contacto por decisión de las autoridades ».
P. ¿Qué nos puede decir de las condiciones de detención?
R. Son muy duras. El servicio secreto iraní la somete a interrogatorios incesantes. Le preguntan, por ejemplo, por qué está colgado su retrato por todo el mundo y quién ha iniciado esta movilización internacional.
P. ¿En qué estado psicológico se encuentra?
R. Toma muchos medicamentos: antidepresivos. Y reza.
P. ¿Está en una celda individual o con otras mujeres?
R. Todas las mujeres condenadas de Tabriz están en el mismo sector de la cárcel. Son celdas pequeñas con, a veces, 15 o 20 mujeres apiñadas. Pero es posible que, después de la aparición en televisión, la hayan metido en una individual. Le repito que no sé nada, no he vuelto a tener noticias de ella.
P. Esa aparición en televisión ha impresionado mucho aquí. ¿Era ella realmente?
R. Sí, claro que era. Pero…
P. ¿Pero?
R. La habían intimidado. Hutan Kian, el abogado, se ha enterado porque se lo han dicho sus compañeras de cárcel. Las autoridades necesitaban estas confesiones para reabrir el expediente sobre la muerte de mi padre.
P. Las autoridades afirman que el expediente no se cerró.
R. Es mentira. Dicen eso para que les sea más fácil matarla. Además, como por arte de magia, el expediente acaba de extraviarse.
P. ¿Qué quiere decir?
R. Anteayer, cuando fui al tribunal para que me dieran una copia, me dijeron que ya no lo tenían. Se lo comenté al abogado, que hizo sus propias averiguaciones y me dijo que tampoco estaba en Osku, el pueblo en el que nacieron mis padres. Eso no es nada bueno. Podría tratarse de un plan de la República Islámica para modificar el sumario y añadir elementos acusatorios que justifiquen la ejecución.
P. Por el segundo caso, entonces. No el de adulterio, sino el de asesinato…
R. Eso es. Y hay dos cosas más: una semana antes de que se perdiera el expediente, allanaron el domicilio de Hutan Kian y desapareció el ordenador portátil, así como el maletín en el que se encontraba el resumen del sumario. Y, ayer mismo, el servicio secreto volvió a invadir su domicilio y se llevó una descripción detallada del sumario del asesinato de mi padre, la última que nos quedaba. Kian me lo acaba de contar.
P. ¿A Hutan Kian lo han elegido o es un abogado de oficio?
R. Es un abogado de oficio. Pero le veo a menudo. Hablo con él por teléfono. Sé que acaba de entregar un alegato de 35 páginas al Consejo Supremo iraní. Él, al igual que el abogado que teníamos antes, Mostafaei, que tuvo que exiliarse, ha hecho un buen trabajo.
P. ¿Está al corriente de que Mostafaei da a entender en la prensa alemana que su madre podría ser cómplice del asesinato de su padre?
R. Sí. Pero Mostafaei no tuvo acceso al expediente del asesinato de mi padre, así que su opinión no tiene valor. No hay que hacer caso a sus declaraciones.
P. Entonces, ¿por qué las ha hecho?
R. Por la presión ejercida por el Gobierno iraní sobre su familia. Él es un buen abogado.
P. Permítame una pregunta más directa. Usted es el hijo de una parte -su padre, asesinado- y de la otra -su madre, acusada de ser cómplice del crimen-. ¿En su alma está seguro de que la acusación es infundada?
R. En mi alma y en mi conciencia, sí. Mil veces sí. Es una pura mentira, además de una injusticia increíble. Mi madre, que no ha hecho nada, nada, corre el riesgo de que la lapiden. Mientras que el verdadero asesino, Taheri, está en libertad…
P. Porque usted le perdonó.
R. Sí, tiene una niña de tres años que lloró mucho. Ni mi hermana ni yo quisimos ser la causa de su ejecución.
P. ¿Es cierto que estaba usted presente cuando a su madre le dieron los 99 latigazos?
R. Es totalmente cierto. Fue en Osku, en la provincia de Tabriz, en una sala del tribunal. Sentí mucha odio y lloré mucho. Tenía solo 16 años.
P. Volvamos a la campaña de movilización. ¿Cree que puede ablandar a las autoridades?
R. No lo sé. Pero, de todas formas, solo les tenemos a ustedes. No hay nadie, aparte de ustedes, que nos ayude.
P. ¿Entonces no está de acuerdo con los que dicen que esta campaña irrita a las autoridades y puede ser contraproducente?
R. Claro que no. Es verdad que Irán está enfadado. Pero es muy necesario que Irán escuche nuestro pesar.
P. ¿Qué más podemos hacer?
R. Hay que hacer el doble de presión sobre Irán.
P. Sí, pero ¿cómo?
R. Dirigiéndose, por ejemplo, a Brasil y a Turquía, que tienen vínculos privilegiados.
P. Hay abogados franceses e internacionales importantes que están dispuestos a ayudar al señor Kian…
R. Si estos abogados vinieran a Irán, no podrían hacer nada. Mina Ahadi, que está realizando, como ustedes, grandes esfuerzos para salvar a mi madre, le ha pedido a la ONU que proporcione abogados. Pero Irán se ha negado categóricamente. Ahmadineyad sabe que si estos abogados vinieran a Irán, la imagen de este país se llevaría un varapalo. Fue el juez de la sección número 6 el que confirmó la pena de lapidación sin motivo, sin pruebas y, por tanto, de forma ilegal. La República Islámica tiene miedo de que, si el expediente llega a manos extranjeras, sea ridiculizado.
P. ¿Es posible que su madre, a pesar de esta emoción mundial, acabe siendo lapidada?
R. Claro que sí.
P. Pero las autoridades iraníes han suspendido la ejecución de la sentencia.
R. Suspender no es lo mismo que anular.
P. ¿Es cierto que un responsable de la cárcel fue el sábado a anunciarle que se acercaba su fin y que era hora de pensar en sus últimas voluntades?
R. Sí. Le dijo que su ejecución estaba prevista para el día siguiente, el domingo a las 6. Fue Hutan Kian el que obtuvo esta información gracias a las compañeras de Sakineh. Es el abogado de todas las presas condenadas a lapidación
P. ¿Todo es posible? ¿hay que temer lo peor?
R. Sí. Por un lado, están las personas que no quieren perder prestigio en ningún caso y que cuentan con lapidar a mi madre. Y por otro, están las personas como el señor Nobkaht, adjunto del poder judicial en la región de Tabriz, que quiere que el señor Imani, el juez que dictó la sentencia, sea retirado del caso y que, por ello, ha pedido a Teherán que cambie la pena de lapidación por la de ahorcamiento. Pero ¿es eso mucho mejor? Se lo ruego, no cedan, no se rindan. Les repito que son ustedes los que nos están tendiendo la mano. Si no estuvieran ahí, mi madre ya estaría muerta.- Lea el texto íntegro de la entrevista.

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LOGO CORRIERE DELLA SERA Version Italienne

Caro Sajjad, mi emoziona molto parlarle. Armin Arefi, della Règle du Jeu, è qui con me e tradurrà la nostra conversazione. Innanzitutto, dove si trova lei, in questo momento? «A Tabriz, la città in cui mia madre è detenuta. Sono per la strada. E la chiamo da un cellulare». Pensa che potremo parlare tranquillamente? «Credo di sì. Cambio spessissimo numero di telefono per sfuggire agli ascolti telefonici. Tentiamo». Come sono le autorità nei suoi confronti? Subisce pressioni? Tentativi di intimidazione? «Sì, certo. Ho ricevuto due chiamate dai servizi segreti. In realtà, due convocazioni. Ma ho rifiutato di andarci. Per ora, non sono stato arrestato». Non sappiamo niente di lei, caro Sajjad. Chi è? Cosa fa? «Ho 22 anni. Sono il figlio maggiore di Sakineh. Lavoro dalle sei del mattino alle undici di sera come controllore sugli autobus della città. Per il resto… Tutti i miei pensieri, tutta la mia volontà tendono a un solo scopo: salvare mia madre». A che punto siamo? Come vede oggi le cose? «Ho attraversato momenti di disperazione. Ho scritto alle autorità. Spesso. Mi hanno risposto con un silenzio totale. Da qualche giorno, con la mobilitazione che lei ha lanciato, ritrovo un po’ di speranza». Sua mamma, nella sua cella, sa di questa ondata mondiale di solidarietà e amicizia? «Sì. È stata informata nelle rare visite cui ha avuto diritto. Ne è stata felice. E l’ ha ringraziata». Perché parla al passato? A quando risale la sua ultima visita? «A poco prima della sua cosiddetta « confessione » televisiva. Fino ad allora, la vedevamo una volta alla settimana, tutti i giovedì. Dopo, niente. Né mia sorella né io. Né gli avvocati. Ancora stamattina, visto che è giovedì, mi sono recato alla prigione. Ma il guardiano mi ha detto: « Alla signora Mohammadi Ashtiani è vietato qualsiasi contatto per decisione del potere »». Cosa ci può dire delle condizioni di carcerazione di sua madre? «Sono durissime. Subisce incessanti interrogatori da parte dei Servizi iraniani. Le chiedono, per esempio, come mai il suo ritratto è affisso dappertutto nel mondo e chi, secondo lei, ha lanciato questa mobilitazione internazionale». Qual è il suo stato psicologico? «Prende molti farmaci. Antidepressivi. E prega». Si trova in una cella individuale o con altre donne? «Tutte le donne condannate della città di Tabriz sono nello stesso quartiere della prigione. Sono piccole celle con talvolta quindici o venti donne accalcate. Ma è possibile che, dopo la sua apparizione alla televisione, l’ abbiano messa in una cella individuale. Le ripeto: non so più nulla, non ho più alcuna notizia». La sua apparizione in tv qui ha fatto molta impressione. Intanto, era veramente lei? «Sì, certo, era lei. Ma…». Ma? «Ma prima è stata torturata. È Houtan Kian, l’ avvocato, che l’ ha saputo dalle sue compagne di detenzione. Le autorità avevano bisogno di queste confessioni per poter riaprire il dossier dell’ omicidio di mio padre». Le autorità affermano che il dossier non è mai stato veramente chiuso. «È falso. Affermano questo per poterla uccidere più facilmente. Del resto, il dossier è stato, guarda caso, smarrito». Cosa vuole dire? «L’ altro ieri, mentre andavo in Tribunale per averne una copia, mi è stato detto che non l’ avevano più. Mi hanno chiesto di andare al piano terra ma, anche lì, non è stato trovato. Ne ho parlato con l’ avvocato Houtan Kian che ha fatto le sue ricerche e mi ha detto che il dossier non si trovava neanche a Osku, città di provincia di cui i miei genitori sono originari. Tutto questo è inquietante. Potrebbe trattarsi di un piano della Repubblica islamica per modificare il dossier e aggiungervi elementi a carico che giustifichino l’ esecuzione». Per il secondo caso. Non quello dell’ adulterio, ma dell’ omicidio… «Appunto. Tanto più che una settimana prima della perdita del dossier, il domicilio di Houtan Kian è stato messo a soqquadro e il suo computer portatile come anche la valigetta in cui si trovava il riassunto del dossier sono stati rubati. Ancora ieri, mercoledì, i Servizi hanno di nuovo invaso il suo domicilio e portato via un estratto del dossier dell’ omicidio di mio padre, l’ ultimo che era in nostro possesso. È lo stesso Houtan Kian che mi ha appena informato per sms». Mi consenta una domanda più diretta. Lei è, dopotutto, il figlio dell’ uno (suo padre, assassinato) e dell’ altra (sua madre, accusata di complicità in questo assassinio). Nel suo intimo, è sicuro che l’ accusa sia infondata? «Nel mio intimo, sì. Mille volte sì. È una pura menzogna. Insieme a un’ incredibile ingiustizia. Mia madre, che non ha fatto niente, niente, rischia la lapidazione. Intanto, il vero omicida, Taheri, è libero…». Perché lei lo ha perdonato. «Sì. È il padre di una bambina di tre anni, ha pianto molto davanti a noi. Mia sorella ed io non abbiamo voluto essere la causa della sua esecuzione». Torniamo alla campagna di mobilitazione. Pensa che possa far cedere le autorità? «Non so. Comunque, abbiamo solo voi. Non abbiamo nessuno, a parte voi, che ci tenga la mano. Ora, per esempio, so che l’ avvocato Houtan Kian ha scritto una lettera alle autorità per chiedere un dibattito con un responsabile qualsiasi. Se ci sarà una risposta, sarà grazie a voi». Quindi lei non è d’ accordo con chi dice che questa campagna irrita le autorità e possa essere controproducente? «Certo che no. È vero che l’ Iran è irritato. Ma bisogna pure che l’ Iran ascolti la nostra pena. Le autorità iraniane non hanno risposto a nessuna delle nostre lettere. Se la nostra voce ha una possibilità d’ essere ascoltata, sarà, lo ripeto, grazie a voi». Cosa possiamo fare di più? «Bisogna raddoppiare le pressioni sulla Repubblica islamica». Sì, ma come? «Rivolgendovi, per esempio, al Brasile e alla Turchia che hanno legami privilegiati con la Repubblica islamica». È al corrente della dichiarazione del presidente della Repubblica francese in cui dice che sua madre è sotto la responsabilità della Francia? «Certo. È straordinario. Ma bisogna continuare. Altrimenti, se voi allentate la pressione, mia madre sarà uccisa». Le autorità iraniane hanno tuttavia sospeso l’ esecuzione della sentenza. «Sospeso non vuol dire annullato». Dunque, mentre noi parliamo, tutto è possibile, tutto è da temere? «Sì. Da un lato, ci sono persone che non vogliono in alcun caso perdere la faccia e intendono lapidare mia madre. E dall’ altro, persone come il signor Nobkaht, il vice del potere giudiziario nella regione di Tabriz, il quale vuole che il signor Imani, il giudice che ha pronunciato la sentenza, sia tratto d’ impaccio e che, per questo, ha chiesto a Teheran il cambiamento della pena di lapidazione in impiccagione. Ma questo è forse meglio?». No, certo. «Vi prego, non mollate. Siete voi, ancora una volta, che tenete le nostre mani. Se voi non ci foste, mia madre sarebbe già morta». (traduzione di Daniela Maggioni) RIPRODUZIONE RISERVATA **** Manifesti

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logo huffingtonVersion américaine

For days and days — since, precisely, Aug. 15, the day we launched our petition — we, like all newspapers worldwide, have tried to contact Sajjad, Sakineh Mohammadi Ashtiani’s son.
He is the only one who can provide exact news of his mother.
He alone can answer the question one always asks in such a situation, that of the actual effect of this kind of mobilization that we have embarked upon with Libération, Elle, La Règle du Jeu, the Huffington Post and other European newspapers.
And no one, ultimately, can better express himself regarding the terrible accusation that has inspired all this, the accusation of complicity in the murder of the man who is, after all, his own father.
With a good deal of patience and thanks, again, to the network of Iranian bloggers and human rights activists with whom we at La Règle du Jeu are in contact, we have managed to find and then to approach Sajjad. The following conversation was conducted by telephone, between Tabriz and Paris, over two days. I spoke with him initially on Wednesday, Sept. 1, late in the afternoon, and then on the following day, Sept. 3, for the final details. As we shall see, this is an exceptional document. And for me, who heard it from the lips of the man concerned, it is an extremely moving story.
BHL: Dear Sajjad, I am very moved to be speaking to you. Armin Arefi, from La Règle du Jeu, is here with me and will translate our conversation. First of all, where are you right now?
Sajjad: In Tabriz, the city where my mother is incarcerated. I’m in the street, and I’m calling you from a cell phone.
BHL: Do you think we can talk without being bothered?
Sajjad: Yes, I think so. I change the number very often, to try to avoid the telephone being tapped. Let’s try. We’ll see how it goes.
BHL: How are the authorities behaving towards you? Are you under pressure? Any attempts at intimidation?
Sajjad: Yes, of course. I’ve received calls from the intelligence service. Two summons, in fact. But I refused to go. For the time being, I haven’t been arrested.
BHL: We know nothing of you, dear Sajjad. Who are you? What do you do?
Sajjad: I’m 22. I am the eldest of Sakineh’s children. I work from 6:00 in the morning till 11:00 at night as a ticket taker on the city buses. For the rest… all my thoughts, every bit of my will, are centered upon one sole purpose: To save my mother.
BHL: Exactly. Where are things right now? How do you see the situation, today?
Sajjad: I’ve had my moments of despair. I have written to the authorities. Often. But their response has been total silence. In the past few days, with the campaign that you have launched, I’ve become a little more hopeful.
BHL: Is your mother informed, in her cell, of this global wave of solidarity and concern?
Sajjad: Yes. She has been told during the rare visits she has been granted. She’s been glad for it. And she has thanked you.
BHL: You’re speaking in the past tense. Why? When did you last visit her?
Sajjad: Just before her so-called televised « confession. » Up until then, we saw each other once a week, every Thursday. Since then, nothing more. Neither my sister, nor me, nor her lawyers. This morning, since it’s Thursday, I went to the prison again. But the guard told me, « In accordance with the decision of the authorities, Mrs. Mohammadi Ashtiani has been forbidden any contact. »
BHL: What can you tell us about her conditions of detention?
Sajjad: They’re very harsh. She is subjected to incessant interrogations by Iranian intelligence. They ask her, for example, how is it that her portrait is posted all over the world and who, in her opinion, has launched this international campaign.
BHL: What kind of psychological state is she in?
Sajjad: She takes a good deal of medicine. Antidepressants. And she prays.
BHL: Is she in an individual cell or with other women?
Sajjad: All of the condemned women in the city of Tabriz are in the same sector of the prison. These are little cells with sometimes fifteen or twenty women crammed into them. But it’s possible that, since this appearance on television, they have put her in an individual cell. I repeat, I know nothing more, I have no more news.
BHL: This appearance on television made a considerable impression here. Was it really her?
Sajjad: Yes, of course it was her. But —
BHL: But?
Sajjad: But she had been tortured beforehand. Houtan Kian, the lawyer, was the one who heard it from her cellmates. The authorities needed this confession in order to reopen the case of the murder of my father.
BHL: They, the authorities, affirm that the case was never actually closed.
Sajjad: That’s not true. They are claiming that so that it will be easier for them to kill her. In fact, the file on the case — strange coincidence — has just been mislaid.
BHL: What do you mean?
Sajjad: The day before yesterday, when I went to the tribunal to ask for a copy, they told me they no longer had it. They sent me to the ground floor, where they couldn’t find it either. I discussed it with the attorney, Houtan Kian, who had been searching on his own and who told me that it was not at Oskou, the provincial city my parents came from, either. All that is bad. It could be part of a plan by the Islamic Republic to change the file on the case and to add charges that would justify execution.
BHL: For the second affair, then. Not of adultery, but of murder.
Sajjad: That’s right. All the more so because there are two more things. A week before the file was lost, Houtan Kian’s house was ransacked and, during this break-in, his portable computer and the briefcase containing the resume of the file was stolen. And yesterday, again, Wednesday, the Intelligence services stormed into his home and took away an outline of the file concerning my father’s murder, the last one in our possession. Houtan Kian is the one who has just informed me, by SMS.
BHL: Houtan Kian, did you choose him, or was he appointed by the Court?
Sajjad: Court-appointed. But I see him. I talk to him on the phone. I know, for example, that he just presented a 35-page file to the Supreme Council of the country. Like our former attorney, Mostafaei, the one who had to go into exile in a foreign country, he has done good work.
BHL: You’re aware of things Mr. Mostafaei said, quoted in the German magazine, Der Spiegel, this week, that seem to leave some doubt as to the possible complicity of your mother in the murder of your father?
Sajjad: Yes, of course. But Mostafaei did not have access to the file on the murder of my father. So his opinion is worthless, his declarations are not to be taken into account.
BHL: Then why would he have made them?
Sajjad: Because of the pressure the Iranian government is bringing upon his family. He’s a good lawyer.
BHL: Let me ask you a more direct question. You are, after all, the son of one (your father, who was assassinated) and of the other (your mother, accused of complicity in this assassination). In all honesty, are you certain that the accusation is unfounded?
Sajjad: In all honesty, yes. A thousand times yes. It’s a blatant lie. Added to an incredible injustice. My mother, who has done nothing, nothing, risks being stoned. Whereas the real murderer, Taheri, goes free.
BHL: Because you have pardoned him.
Sajjad: Yes. He is the father of a little girl who is three years old, who cried many tears before us. We, my sister and I, did not want to be the cause of his execution.
BHL: Is it true that you were there when the 99 lashes were inflicted upon your mother?
Sajjad: That is entirely true. It took place at Oskou, in the province of Tabriz, in a chamber of the courthouse. I was ravaged by my emotions. I felt a great deal of hatred, and I cried a lot. I was only sixteen.
BHL: Let’s come back to the campaign of mobilization. Do you think it may make the authorities budge?
Sajjad: I don’t know. But in any case, you’re all we have. There is no one else, except for you, to give us a hand. There, for example, I know that the attorney, Houtan Kian, has written a letter to the authorities requesting a debate with someone who is in charge. No matter who. If he receives a reply, it will be thanks to you.
BHL: Then you don’t agree with those who say that this campaign irritates the authorities and can be counterproductive?
Sajjad: Of course not. It is true that Iran is angry. But Iran is obliged to listen to our grievances. The Iranian authorities have not answered any of our letters. If our voice has a chance of being heard, it will be, I repeat, thanks to you.
BHL: What else can we do?
Sajjad: Put twice as much pressure on the Islamic Republic.
BHL: Yes, but how?
Sajjad: By appealing, for example, to Brazil and to Turkey, who have privileged relationships with the Islamic Republic.
BHL: You are aware of the declaration of the President of the French Republic, saying that your mother is France’s responsibility?
Sajjad: Of course. It’s extraordinary. But it has to continue. For, if not, if you let up on the pressure, my mother will be executed.
BHL: There are great French and international lawyers who are ready to come to assist Mr. Kian —
Sajjad: It will serve no purpose for these attorneys to come to Iran. Mina Ahadi, who, like you, is expending great efforts to save my mother, has asked the UN to provide attorneys. But Iran has categorically refused. Ahmadinejad knows that if these lawyers were to come to Iran, the judges and the country would lose face. The judge of branch number 6 has confirmed the sentence of stoning, without reason, without proof, and thus, illegally. The Islamic Republic is afraid it might be ridiculed if the case file lands in the hands of a foreigner.
BHL: Another question, excuse me for being direct. Despite this global-wide emotion, can your mother still actually be stoned to death?
Sajjad: Naturally.
BHL: Even so, the Iranian authorities have suspended the execution of the sentence.
Sajjad: Suspended does not mean canceled.
BHL: Is it true that one of the prison authorities came, last Saturday night, to tell her that the end was near and that it was time to think about her last wishes?
Sajjad: Yes, it’s true. He told her that her execution was scheduled for the following morning, Sunday, at 6:00 AM. Houtan Kian learned this information thanks to Sakineh’s cellmates. He is the counsel for all of the prisoners condemned to lapidation. And that is how he has news.
BHL: So, as we speak, everything is possible, everything is to be feared?
Sajjad: Yes. On the one side, you have people who are in no case willing to lose face and who plan on stoning my mother. And on the other are people like Mr. Nobkaht, the assistant to the judiciary in the region of Tabriz, who wants Mr. Imani, the judge who pronounced the sentence, to come out all right and who, with that in mind, has asked Tehran to change the sentence of lapidation to hanging. But is that so much better?
BHL: No, of course not.
Sajjad: I beg you, don’t let go. It is you, once again, we are hanging on to. If you were not there, my mother would already be dead.


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